En la actividad pudimos conversar con Javier Aravena, líder de La Rata Bluesera, quien explicó el porqué de tomar las canciones de este dúo para homenajearlos además de un análisis de qué necesitamos como sociedad chilena.
¿Cómo puede hacer una asimilación de épocas entre la
Dictadura en que nacen Schwenke &Nilo y nuestra “Democracia” en la que nace
su banda dentro del contexto musical?
Yo creo que
vivimos épocas bien raras, porque las canciones de Schwenke & Nilo podrían
haber sido escritas hoy día, cada palabra, cada canción, cada frase de las canciones
de Schwenke & Nilo son del país que vivimos en los 80’s durante una
dictadura, entonces la concentración de riquezas, la injusticia, el
desequilibrio económico que hay en este país no ha cambiado, por ende, en ese
sentido, seguir creando conciencia a través de las canciones. Tomar las
canciones de Schwenke & Nilo primero fue por la muerte de Nelson (Schwenke)
que fue muy triste para mí en el primer momento, peor luego me di cuenta que
había que cantar, porque él dejó ese legado y esa semilla para que crezca y
sigue creciendo, y si nosotros podemos aportar un poquito de agua para que esa
semilla crezca, en eso estamos. Para nosotros es un significado muy importante
poder cantar las canciones de Schwenke & Nilo y que además, la gente las
pueda disfrutar desde otro lado, desde otra estética y otro sonido que
finalmente son la esencia de las canciones, el corazón de las canciones y eso
me parece que es lo más importante que tratamos de cuidar.
¿Cree que en esta sociedad de comercio se puede
generar un cambio a través de la música?
Absolutamente.
Yo creo que la música, el arte, son una herramienta. El mismo festival de cine
lo dice, ellos se la están jugando con dejarnos cantar estas canciones en un
festival que supuestamente es de industria, de entretención y ellos dicen “no,
el cine no es sólo entretención, el cine es una herramienta de cambio de
conciencia” el arte es para eso, para mejorar la vida de las personas a través
de la conciencia. Anita Tijoux dijo: “la música es política” no hay que tenerle
miedo a eso, los milicos nos hicieron creer que la política es de los políticos
y no, la política es cualquier momento de reflexión y de interpretación de la
realidad, y eso nos ayuda a entendernos y a crecer como país; un país menos
individual, un país donde nos juntemos a cantar sin ninguna razón, yo creo que
por ahí van y estas canciones nos ayudan a eso.
¿Cree que el centralismo chileno aún está marcado
en la música?
No, yo creo que
Chile ha sido un país muy centralizado y eso en la estructura más dura del país
se mantiene, pero yo siento que hoy día la provincia agarró vuelo. Siento que
hoy día te encuentras con músicos en diferentes lugares de Chile que viven en
sus mismos pueblos. Por lo menos a mí ya no me interesa vivir en Santiago ni
voy a vivir en Santiago, porque cuando tú te vas a Santiago te vas porque
quieres ser famoso y a mí no me interesa ser famoso, sino que me interesa eso,
el recuperar la relación en el canto que tenía en un principio sin la industria
musical. Hoy día hay un crecimiento maravilloso de la música mapuche, hay
músicos mapuches que están haciendo su obra desde su raíz y a veces incluso un
poco mezclado con la música occidental y habla de que hoy día el arte no tiene
que ver con quién define lo que es el arte, que pueden ser los medios, sino que
tiene que ver con solamente el acto de hacerlo, y para eso no necesitas de una
radio o televisión, necesitas solamente las ganas de cantar, de pintar, de
bailar, de leer poesía; entonces el arte está recuperando su espacio y más que
recuperando, las personas nos estamos haciendo cargo de ese espacio que está.
¿Y qué cree que aún falta?
Creo que falta
que dejemos de ser individualistas. Creo que debemos dejar de depender, este es
un país muy paternalista y eso lo dejaron los milicos. Creemos que los
senadores y diputados tienen que solucionarnos los problemas y esa gente,
generalmente lo único que hacen es aprovecharse de sus cargos para tener más
poder y ganar más dinero. Lo que debemos hacer es juntarnos y tocarle la puerta
al vecino: me falta azúcar, ¿me puedes
convidar? Y con eso basta para iniciar una conversación y conocernos. Eso
es lo que falta, dejar que sea relativo el hecho de ser personas, sino que sea
la otredad, que sea el otro eres tú también y creo que en eso el arte ayuda
mucho.
Además de Aravena, pudimos conversar con Marcelo Nilo, quien se considera un hijo de Víctor Jara, y a su vez, que los músicos que hoy lo homenajean son nietos de Víctor Jara:
(El homenaje) Es
emocionante. Realmente a uno se le pasan una cantidad de cosas por el cuerpo,
por la cabeza y ver estos chicos jóvenes hoy día en Valdivia poder tocar, poder
recrear la música que nosotros hicimos por ahí por los rincones de esta ciudad
en los años 80’s y verlos ahora aquí en toda propiedad en el marco de un
festival internacional. Sólo da cuenta que hemos podido avanzar y que el
trabajo nuestro de alguna manera ha sido un aporte. Nosotros lo hicimos porque
era necesario hacer y decir lo que empezamos a decir y que hayan jóvenes, sobre
todo en la ciudad donde durante tantos años no nos dejaban tocar, que toman
esta historia y que la reviven y que la empiezan a contar nuevamente, a uno
solo le da cuenta de que lo que hicimos tuvo sentido. Nosotros empezamos a
cantar porque queríamos cambiar este país, y este país cambió, pero en otro
sentido. Hoy día cuando vemos los abusos, cuando sabemos que está coludido el
poder político con el poder empresarial, vemos que caminó el país en otra
dirección, pero da mucha esperanza ver a los jóvenes buscar en la historia de
la música chilena tal como nosotros lo hicimos y proyectarla además de que
ellos son creadores de sus propias canciones, yo creo que esto es un nexo para
nosotros que no tiene palabras, sólo agradecimiento.
¿Cree que la música puede ser nuevamente la
herramienta de cambio frente a los problemas sociales actuales?
Todo en este
país lo comercian, pero siempre nosotros hemos pensado que hay algo que no se
puede comercializar que es el espíritu de las personas. Efectivamente aquí hay
un país, o más bien diría que hay dos países: el país que vemos a través de los
medios de comunicación y el país en el que nosotros hemos vivido y siempre
hemos querido vivir porque siempre hemos vivido dignamente la marginalidad. Hay
un país que es marginal a las cosas y que no se siente parte de este país.
Basta ver el tema de los niveles de gente que va a votar y que cree en este sistema. Nosotros seguimos en esta
otra línea y creemos que vamos a recuperar tarde o temprano. El domingo hay una
manifestación que no la organizan los partidos políticos, sino que la gente
sale a la calle y dicen que no queremos más AFP pero lo que dicen en el fondo
es que no queremos más un sistema de mercado, queremos que la educación vuelva
a ser un derecho, que la salud vuelva a ser un derecho, estamos agotados,
cansados de que nos abusen todos los días y de que nos mientan y la música los
ha denunciado desde siempre; nosotros somos hijos de Víctor Jara y aquí vemos a
los nietos de Víctor (La Rata Bluesera) y seguimos vivos y seguimos diciendo:
la música va a existir, la música popular, la música política ¿cómo la van a
parar? Y con esa fuerza nosotros tenemos fe en el futuro.
En representación de su padre —el fallecido artista creador del dúo musical junto a Nilo, Nelson Schwenke— asistieron sus hijos, y fue con Simón, uno de ellos, con quien pudimos compartir unas palabras:
¿Qué te pareció el homenaje al grupo de tú papá?
Me parece súper
bien que la gente de esta época recuerde la época antigua. Están bonitos los
arreglos. Me parece espectacular por lo menos para mí, para volver a resucitar
lo que cantaba tu papá.
Tú que no vives en Valdivia, ¿qué sensación te deja escuchar en
otro estilo estas canciones que evocan a esta ciudad?
La verdad me
pasa algo súper mágico, porque estuve súper ligado, por la edad que tengo quizá
y no haber vivido una dictadura, siempre voy a ser parte de lo que fue por lo
que fue mi papá por la historia. Entonces lógicamente me trae recuerdos no
solamente del sur, sino que recuerdo a mi padre propiamente tal, así que
siempre he nacido por la cultura del sur, por la comida, y cada vez que
recuerdo al sur recuerdo a mi padre.
En una palabra ¿cómo piensas a Valdivia?
Siempre que
recuerdo a Valdivia es por la Universidad Austral porque fueron los inicios de
mi padre, más que una palabra, sino que cada vez que recuerdo a Valdivia
recuerdo Universidad Austral porque ahí fue donde mi papá se inició.
Además de La Rata Bluesera, tocaron diversos artistas durante la jornada vespertina, entre ellos La Barra Blues, la Big Rabia y Luis Le-Bert de Santiago del Nuevo Extremo. Finalmente la jornada concluyó con la proyección de La Sombra del Canto, una película documental sobre la música en nuestro país. Además, se estrenó el primer videoclip de La Rata Bluesera del disco en homenaje a Schwenke & Nilo.


